Usa contrastes moderados para marcar puertas, bordes de encimeras y comienzo de escalones, sin estridencias. Colores cálidos señalan espacios sociales; tonos tranquilos reservan áreas de descanso. Evita patrones rayados o muy moteados que simulan desniveles. Acompaña con señalización repetida y coherente en altura constante. Las molduras y marcos táctiles ayudan a confirmar la ruta con la mano, ofreciendo seguridad adicional cuando la luz cambia durante el día.
Selecciona suelos antideslizantes con textura fina que no agarren zapatos ni bastones. Minimiza transiciones y, cuando existan, resuélvelas con rampas suaves y bandas de contraste. Tapetes solo si quedan embutidos o con base adherente. Mesadas redondeadas protegen caderas y manos. Pinturas lavables facilitan la limpieza cotidiana. El objetivo es tolerar pequeños errores de pisada y conservar equilibrio, reduciendo miedo y fatiga innecesaria en recorridos repetidos.
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